sábado, 8 de diciembre de 2018

No hagas nada... Solo observa...

Muchas veces los intentos de resolver un conflicto agravan el malentendido. El taoísmo nos invita a no actuar: el problema tenderá a resolverse por sí mismo.
El Tao Te Ching fue escrito hace 25 siglos por el filósofo Lao Tse. Este filósofo pensaba que la mejor manera de vivir era sincronizándose con el fluir de la naturaleza y el cosmos. Esta es la principal inspiración del Wu wei: dejar que las cosas tomen su curso natural y adaptarnos a él.




¿En qué consiste el Wu Wei?

De origen taoísta, el Wu Wei es un potente concepto filosófico que se puede traducir literalmente como “no-hacer” o “sin esfuerzo”. A raíz de esta traducción podremos comprender mejor en qué consiste esta corriente de pensamiento.
Según la filosofía Wu Wei, la mejor manera de enfrentarse a una situación o circunstancia vital específica es no actuar. No obstante, este concepto ha sido ampliamente malinterpretado en la cultura occidental, puesto que el Wu Wei no defiende la pasividad, sino la idea de no forzar la situación.
Para la filosofía del Wu Wei no actuar no implica no hacer nada, sino hacer las cosas sin sobreesfuerzos y mediante el crecimiento personal. Dicho de otra manera, esta dinámica de pensamiento oriental defiende el hacer las cosas de una manera sencilla y natural, sin buscar el apremio o forzar las situaciones.

Los elementos prácticos que nos propone el Wu wei se concentren en cuatro puntos principalmente:
  • Aceptar el hecho de que los problemas son una creación de nosotros mismos. Los problemas no surgen de la nada, son creados por nuestras acciones y por nuestra mente.
  • No hacer esfuerzos mentales por resolver los problemas. No representarlos en la mente, ni crear soluciones para ellos. La idea es dejar que se diluyan solos y no alimentarlos
  • Aprender a apreciar el flujo natural de las cosas. Esto es, adoptar una actitud de observación frente a los acontecimientos, sin pensar que debemos intervenir en ellos.
  • Dejar que la mente fluya. No intentar dar una dirección o un enfoque específico. Simplemente permitir que siga su propio curso, especialmente cuando estamos en calma.

¿Cómo podemos practicar esta filosofía?

Es habitual que, debido a nuestra cultura y al ritmo de vida occidental, estemos programados para afrontar las situaciones tal cual lo hacemos, con preocupaciones, prisas y angustia. No obstante, aunque al principio resulte complicado, si nos decidimos a cambiar estas dinámicas, podremos adoptar la filosofía del Wu Wei y sus beneficios.

Para ello tenemos que desarrollar dos habilidades básicas en el Wu Wei:

1. Aprender a dejar de preocuparse
La primera de estas habilidades es la de aprender o acostumbrarnos a no preocuparnos. Este paso no consiste en ignorar las conflictos, sino más bien en poner las cosas en perspectiva y darles la importancia objetiva que realmente se merecen, para a continuación elaborar las estrategias de afrontamiento pertinentes.
Esta filosofía se puede entender mejor bajo el famoso precepto de: “Si tienen solución, ¿por qué te preocupas? y si no tiene solución ¿porqué te preocupas también?”.

2. Aprender a confiar
Finalmente, el Wu Wei nos trasmite la necesidad de mantener la confianza en el trascurso de la vida y los acontecimientos, así como en nuestra propia capacidad para afrontarlos. Esta, y solo esta, es la única manera de mantener la mente despejada y estar atentos a las oportunidades que se nos aparecen.

Esperar y mirar

Uno de los ejes del Wu wei es el de aprender a esperar y mirar. Se parte de la idea de que la energía se debe conservar para aquellos momentos en los que sea inapelable la acción. Quien observa y aguarda el momento propicio sabrá actuar con gran sabiduría. También con enorme vitalidad, ya que no ha desperdiciado esta en acciones intrascendentes.
Se parte también de la idea de que quien sabe mirar y esperar resolverá cualquier situación con gran facilidad. Apenas le implicará esfuerzo. Esto no significa negligencia o pasividad, sino más bien sincronización con el flujo natural de la realidad. Hay que recalcar que nada permanece inmutable, sino todo lo contrario. Lo que existe está cambiando constantemente, con o sin acciones individuales.
De lo que se trata entonces es de no resistirnos a ese transcurrir de la realidad. Buena parte de nuestras acciones están destinadas a hacernos resistir. Esto genera una fuerza negativa que llega a ser contraproducente. En lugar de ayudar a que nos autopreservemos, nos incita a dañarnos a nosotros mismos en esa lucha. Lo que se busca es permitir que todo ocurra de forma natural, sin oponernos a ello.